De faunos y ninfas

Hace poco una amiga me comento desdeñosamente que se divorció porque el amor desapareció por una esquina, por lo menos no se escapó por una alcantarilla que hubiera sido peor supongo. Esto es un hecho demasiado frecuente. Lo que no tengo tan claro es si es el amor o la burbuja feromonal lo que se desinfla y nos lanzamos a buscar nuestro propio yo, otra burbuja o queremos ser budistas.

Quizá, y digo quizá porque me cuesta entender los comportamientos del alma humana, nos haga falta algo de educación sentimental. El tedio llega, nadie duda que la convivencia puede ser una gigantesca termita, pero tengo claro, y aquí no dudo, de que nos dejamos arrastrar muy fácilmente por el hastío y no nos esforzamos demasiado en enderezar rumbos.

No digo que no haya que romper relaciones cuya deriva sea insostenible, de hecho creo que el matrimonio tendría que formularse como un contrato renovable. Pero si no andamos con cuidado este mundo se parecerá pronto a un bosque griego donde los faunos perseguiremos a las ninfas y las ninfas acecharán a los faunos sin ataduras ni anclajes. De burbuja en burbuja vamos.

Aunque a mi la mitología siempre me ha encantado, cuando llegas a la edad tardía y los cuernos, del fauno me refiero, se reblandecen no se yo si el amor campestre es la mejor solución.

Hoy desayunaré raíz de maca con vino tinto, porque a mi pesar o no, hoy por hoy ando perdido por uno de esos bosques mitológicos de ninfas liberadas.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

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Ministerio de Pensamiento

Estaba yo felizmente disfrutando de una fantasía “bondage” cuando a los pocos minutos he recibido un “wasap” del “Ministerio de Pensamiento. Subsecretaría de Higiene Mental y otros menesteres” advirtiéndome del peligro de mis impúdicas prácticas y las posibles repercusiones legales de persistir en ellas.

No lo podía creer, que yo sepa no es hasta febrero del 27 cuando me implantan el microchip… Luego, naturalmente, he despertado.

Puede que haya leído demasiado joven a Orwell, Zamiatin y demás escritores de futuros inciertos o simplemente sea un reflejo de la sociedad que estamos creando. Sea como fuere, en señal de protesta o porque me da la gana, me voy a desayunar al restaurante chino-erótico que solo está a unas pocas manzanas de casa.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi

Ateismo

Mi ética personal me dicta que debo ser ateo. No está bien aprovecharse de las ideas de los demas y tengo muy claro que a Dios lo inventaron otros. No se si fue una genialidad o un proceso de trabajo en grupo. En cualquier caso no quiero seguir ese camino sin los derechos de autor aunque hayan liberado la patente, pero claro, tan solo es una decisión personal.

Bueno voy a por el tocinillo de cielo y el cabello de ángel. Quiero un desayuno teológicamente correcto.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

Desayuno con el diablo

Esta mañana me he levantado con la firme convicción de vender mi alma al diablo a cambio de que resolviera un asunto para mi de suma importancia. Me ha respondido que ni hablar. Que tengo el alma muy desgastada para semejante propósito y que lo más que me podía ofrecer eran media docena de bricks de leche desnatada para el orfanato que hay en el barrio o a todo caso el amor de la septuagenaria del quinto. No le he replicado, para qué? El que sabe de estos negocios es él y ya está.

De todas formas me quedé un poco contrariado y al ver reflejada la desilusión en mis ojos me ha invitado a desayunar trompetas de la muerte y choricillos al “diablo” deliciosamente picantes.

Por lo menos he llegado a la conclusión de que es un excelente conversador y los chorizos estaban divinos.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

Durabilidad

Nada mas despertarme he recibido una llamada de la srta. Ma en la cual me comunicaba su actual estado de felicidad al mismo tiempo que manifestaba sus dudas de si algo así le podía durar a ella. Impulsiva y en desorden, es lo que tiene mi joven amiga.

Por decirle algo, medio dormido que estaba, le he comentado que no se preocupe y disfrute de su momento que a la postre todo tiene un fin y que no importa tanto la durabilidad de las cosas. Tan solo hay que saber vivirlas.

No se si la he dejado muy convencida pero yo no tengo mermelada de mango para desayunar y ante tamaña desgracia me he acabado las deliciosas galletitas de mantequilla que me regaló mi hermana.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi