Días

El día verde
Bucean las sirenas
Y tu dormida

Alguien anda el camino
Tu tal vez solo sueñas

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Pájaros mudos

Me llamo Naoko y soy un sueño, en realidad solo uno más de los de Kazuki. Es un poco triste, porque cuando a veces me coge de la mano y siento que todo es verdad, entonces desaparezco; quizá él haya despertado o se ha puesto a soñar con otra cosa, quien sabe?

Cuando estoy con Kazuki siempre procuro parecer alegre, no creo que lo consiga del todo, soy un sueño melancólico y lo peor es que él lo sabe. Digo esto porque piensa que estoy doblada. No es fácil ser un sueño, a veces entreveo lo que hay en su cabeza y se que sufre, que no le gusta su vida. Sería tan bonito que un día despertara y yo estuviera ahí, entonces sería feliz, estoy segura.

Algunas veces pienso como debe ser la realidad, me empapo de los recuerdos de Kazuki e intento imaginar… pero es todo tan caótico: ruidos, imágenes desconectadas, una ciudad gris. También hay cosas más claras, como el jardín por el que paseamos, ese de los cerezos… es tan bello. Si pudiera, acaso un día solo, existir y ver todas esas cosas. Se que no es posible, tal vez esa sea la razón de que sea un sueño apagado.

  • Hey Kazuki despierta, que la vida no es tan mala!

Siempre sueño con decirle eso por la mañana, a su lado, mirando como duerme. Es irónico, es el sueño de un sueño. Me pregunto si me puedo enamorar, por que le quiero tanto a él y a sus pájaros mudos, a su mundo silencioso. Me llamo Naoko y solo soy un sueño.

Naoko

El despertar es la hora más dura del día. No me gusta despertar, prefiero quedarme sumido en un plácido sueño. Son las 6 de la mañana y en esta época del año la oscuridad es total y la rutina agobiante. Dos tostadas, zumo, metro, oficina, comer cualquier cosa, más oficina, metro, cenar y acostarme. Desvivo en Nagoya, una ciudad triste todo el año, la nube de smog y el ruido son continuos y muchas veces siento que me pierdo en esa neblina sonora, que soy un autómata en medio de la bruma.
Sueño con Naoko. No la conozco, pero todas mis noches paseamos juntos por jardines de cerezos, casi siempre en silencio y alguna vez nos cogemos tímidamente de la mano. Naoko dice que está doblada y que le ayudo a ponerse recta, por lo menos en sueños hago algo útil. Tal vez sea un motivo por lo que me cuesta despertar… no se.
Este sábado he ido a la piscina del barrio. Me gusta nadar, en el agua se aligera el peso de vacío que me oprime. Me ha resultado extraño, pero todas las muchachas tenían la mirada melancólica de Naoko. Me he atrevido a hablar con una de ellas, se llama Midori y trabaja en el centro comercial de Kamimaezu. Es bonita y me cuenta que le gusta oír a los Beatles mientras camina por la playa, es solo un detalle, la chica es muy expresiva. Yo le he dejado hablar, soy muy aburrido y no quiero que lo sepa. Todavía no me explico como hemos quedado la próxima semana para tomar un café. Supongo que habrá sido ella y yo, sencillamente, habré asentido.
Ha llegado el día y tengo el pulso un tanto acelerado. La espero dando vueltas a ideas desordenadas, verla entrar con sonrisa desenfadada en la cafetería me tranquiliza. Midori, cree que soy interesante porque callo y escucho. La realidad es que tengo poco que decir. Me ha propuesto que nos volvamos a ver. Tendré que improvisar algunas palabras, tiempo atrás fui un conversador aceptable y la mudez es una trampa que se descubre.
Esta noche Naoko me ha sonreído dulcemente y me ha dicho que se tiene que ir… quizá intuya que tengo una amiga despierto.