Grutas

“ – Al fin solos! Bendita tranquilidad. – Comenta el gato blanco.
– Si, pero lo de la espeleología no le durará mucho a…- Prosigue el gato negro.
– Calla!.- Corta el gato blanco.- Por lo menos hoy ni lo nombres.”
 
Estoy en una gruta. Que hago yo en una gruta? Otra vez arrastrado por la sinuosa belleza se la srta. Silvia… para que? Si mi carnalidad es metafísica. No me estaría quejando si no fuese porque estamos atrapados esperando un equipo de rescate.
 
La srta Silvia me observa con preocupación, debo estar algo pálido… supongo.
 
– Qué? Mi querida amiga. No me mire con esa cara de espanto. Creo que sobreviviré.
– Bien, estuvo hace poco en la Amazonia. Es el nuevo sr. Tonooi… el aventurero. – No se si se está burlando, a mi así, desde luego que no me anima.
 
Las grutas se me asemejan al subconsciente, es todo tan caótico y oscuro. Esa estalactita retorcida y de final hiriente que está justo en frente de mi, tiene toda la pinta de ser como el ADN de mi última pesadilla. Me pregunto a quien podría pertenecer la mente de este sitio. No hay respuesta. Todas las personas, por simples que parezcan, poseen su rincón bizarro, su espacio deforme donde se forjan sus miedos, sinrazones, ideas peregrinas e incluso sus sueños limpios.
 
Estoy abstraído, para varíar, con la historia de las grutas cuando oígo su voz.
 
– En que piensa? Creía que estaba asustado.
– En nada. Observo las estalactitas, estalagmitas, los extraños que aquí habitan, me refiero a insectos y demás… y ya está.
– Me alegro de que este tranquilo. Sentía un pelín de culpabilidad.
– Por favor srta. Silvia, cada cual es responsable de sus actos.
 
Me olvido del subconsciente y pienso en las magníficas formas de la srta. Silvia.
 
Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi
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Impresiones

“- Que le vas a regalar al sr. Tonooi por estas fechas?- pregunta el gato blanco
– Creo que le gustaría tener lienzos y pinceles.- responde el gato negro.- me temo que quiere volver a pintar
– Ya!…otra vez en su mundo y nosotros sin sardinas…- suspira el gato blanco.”

Los museos siempre me han provocado cierta fascinación… nada original por otra parte, pues supongo que algo de eso tienen que provocar. Divagaciones aparte, esta tarde hay una exposición impresionista en el “Museu Europeu d’Art Modern”. Me acercaré con la siempre optimista señorita Silvia.
Hace buen tiempo, la tarde pasa plácida y la exposición es gozosa. Parece que este hecho y la compañía de mi amiga enardecen mi ánimo. Lo cual no siempre es bueno.

  • Sabe, contemplando los impresionistas veo como se refleja mi alma.
  • No se si quiero saber lo que quiere decir.- musita lánguidamente Silvia.
  • Da igual, es solo que a veces siento que mis sentimientos y emociones son como estos cuadros: bellos y nítidos desde lejos pero pinceladas más o menos gruesas de cerca. Y entonces dudo de lo que realmente quiero, necesito, deseo o cualquier cosa de esas.
  • Vaya por Dios! Por eso dijo tan vehementemente que me amaba la semana pasada.- Ríe mi compañera.
  • En realidad eso fue con cierta perspectiva, creo que por teléfono… Y además es usted poseedora de una estructura ósea perfecta.
  • Menos rollos sr. Tonooi. Que ya nos conocemos… mejor vamos a picar algo.
  • Ve! Y además me conoce perfectamente.

Y la noche nos refresca tan tranquilos y con buen vino.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

Apatía

“- Quiero mis sardinas!!- Dice el gato blanco
– Pues como no las pesques tu mismo…- Responde el gato negro
– Y que le ha dado a este?.- Se pregunta el gato blanco”

Hace tiempo que no pienso, o pienso torcido, lo cual es peor. No se cual es la causa de mi apatía. He dejado de pasear, he olvidado a mis amigas y apenas doy de comer a los gatos. Naufrago en mi destierro mientras la indolencia se burla.

  • Sr. Tonooi le llamo desde Positano, es un paraíso.- Comenta animada la srta. Silvia.
  • El único paraíso es el sueño.- Respondo tajante.
  • Mire, la próxima vez llamo a cobro revertido!- Se enfada la srta. Silvia.

El sueño, solo ahí nada mundano me perturba…

Vaya, ahora caigo en que casi no duermo! Seguramente un par de diazepanes y todo arreglado.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

Desconexiones

“- Se ha convertido en un eje que gira sobre si mismo.- Dice el gato blanco
– A nivel psicotrópico, no?- Se pregunta el gato negro
– Yo que se! Es un disparate de hombre a todos los niveles.- Concluye el gato blanco”

El viento no trae respuestas, tan solo agita mis arrugados fantasmas. Me gusta oírlo silbar esta fría mañana de otoño. Mientras juega con mi cabello, siento su fuerza y mi silencio.

Estoy solo, no importa quien me acompañe, Silvia, Lía o quienquiera, no me preocupa, es un sentimiento recurrente que agradezco y disfruto cuando me asalta. El ruido se aleja y el aire fresco sacude mi espíritu.

  • Sr. Tonooi, está usted ahí?- Pregunta Silvia dulcemente
  • Si claro, estaba oyendo al viento.
  • No se, parecía estar en otro mundo.
  • No! Solo estaba dando vueltas sobre mi mismo.
  • Señor!! Esas desconexiones…
  • No tiene importancia srta. Silvia.

Seguimos caminando, pienso que tiene razón, voy y vuelvo a una velocidad vertiginosa. Sigue sin preocuparme y observo la cadencia del paso de la srta. Silvia.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi.

Amor mundano

“ – El sr. Tonooi ahora quiere ser amante mundano y romántico.- dice el gato blanco.
– Ya le vale. Y esta nueva locura?- pregunta el gato negro.
– No se… lo último que me dijo es que visto lo visto, solo queda morir de amor.- termina el gato blanco.”

La luna está alta. Inspiro profundamente, siento la noche en mis pulmones y la imagen de la srta. Silvia repercute en mi retina. Ella es mi acompañante en los paseos de media luz, ella evoca tardes de septiembre de amores escondidos.

  • Silvia, quizá le parezca extraño lo que le voy a decir, pero me quiero enamorar de usted.
  • Por el amor de Dios! El amor no es un zapato que necesite un calzador…además, no es usted de curvas y ya está?
  • Silvia, curvas, sonrisa, imaginación y noche, es usted un compendio de lo que busco.
  • Pero si usted no busca nada!
  • Eso era antes.
  • Bueno, enamórese si quiere, pero en silencio. No me de la tabarra.
  • No te preocupes, vaya me atrevo a tutearla, deseo un amor romántico e imposible.
  • Lo que hay que oír… en fin si soy su amiga se a lo que me expongo.

Mientras persigo la sombra de la srta. Silvia, aparco por un momento mi nueva pasión y siento la nausea que me provocan los sueños humanos, esa búsqueda incesante de poder y materialidad. Por qué ansiamos la necedad? Poseer… y luego la frustración. No pretendo juzgar, no soy nada, pero no puedo evitar sentir que la dirección que hemos tomado es equivocada. Quizá por eso ahora prefiera dedicarme al amor mundano y dejar otras pasiones para la gente que pisa fuerte por la vida.

El viento nocturno revuelve el cabello de Silvia, nunca me cansaré de la belleza de esa imagen.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi