Desconexión I

El cielo pálido de marzo se descubre mientras Carlota asume lentamente las tostadas y el zumo. No tiene hambre, mañana es su debut en el auditorio y su estómago no existe. Muchos años pueden volar en un solo día. Está un tanto confusa, y no solo por el estreno. Su madre, su gran apoyo, su ánimo, está callada, ausente. Piensa que es extraño, conociéndola tendría que estar loca de emoción.
Fantasmas, eso es, la ciudad está poblada por lánguidos espíritus que la habitan en quieto silencio.

  • Mamá, no notas nada raro, como si la gente se hubiese apagado desde hace 5 días.
  • No querida, estás alterada por la función de mañana, no hay más.
  • No se…
  • Tranquila. Cómete las tostadas.

“El día de los trífidos”, “La invasión de los ultracuerpos”. Joder con el bibliotecario que me las recomendó, me hace ver lo que no hay… serán los nervios, eso es… los malditos nervios.

Las nubes quietas clavadas en el aire seco, no sopla el viento en en este tiempo detenido. Me acerco hasta la playa paseando cruzándome con transeúntes ciegos. Nadie parece tener destino. Olvido todo y me centro en la música de mis auriculares. Oigo algo de rock que me desmarque del concierto de cello que aguarda impasible a mañana. Mis pasos son deliberadamente lentos, no tengo prisa. La playa está desierta y el mar mudo. Pierdo toda noción del tiempo.
Cuando llego a casa es tarde pero no parece importarle a nadie. Un beso frío de mi madre mientras me dice que tengo la cena preparada. Algo ligero y un poco de fruta. Recuerdo en la calle a unos músicos callejeros tocando temas de “Zaz”, eran los únicos que sentí vivos. Tengo una perdida de Renata. Tengo miedo de llamarla, no podría soportar que mi mejor amiga también fuera una zombi.
Renata toca la batería en un grupo garage. La llamo.

  • Hola Carlota, te he llamado, solo quería desearte suerte para el concierto.
  • Gracias… Oye… No notas nada extraño?
  • Como que?
  • Es difícil de explicar… La gente, está como si les hubiesen bajado el volumen, incluso mi madre…
  • No le había dado importancia, pero ahora que lo dices… es posible…
  • Me siento aislada, o lo que es peor, rodeada de gente sin sabor.
  • Mira que te gustan las metáforas.
  • Lo digo en serio
  • Ya, te creo, siento algo parecido…
  • Me quitas un peso de encima. Creía que era la única.
  • Bueno, no le demos demasiada importancia, veremos mañana. Te tengo que dejar. Ciao Carlota
  • Ciao

Ahora no me siento tan sola, a pesar de ello la intranquilidad me recorre la columna. Sucede algo que no puedo definir. Como sonarán los aplausos, si los hay, mañana. Solo los puedo imaginar sordos y helados.

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