Coherencia interna

“- Por el dios gato. Que es esto?- Pregunta el gato blanco
– Ah! Eso…creo que es una cápsula de aislamiento. Le ha dado por permanecer ajeno al mundo por tiempo indeterminado.- ríe el gato negro
– De verdad tenemos que aguantarle todo por cuatro míseras sardinas?- finaliza el gato blanco”

He recuperado los viejos senderos de piedra al sol. Polvo, arbustos raídos, paisaje desolado. En esto solo me acompaña la srta. Lía. Por así decirlo, está más curtida que Silvia y Gra, o sencillamente le gusta, a la postre todo tiene su belleza.

  • Páramos tristes, eh? sr. Tonooi.
  • Paisajes lunares.
  • Venga ya! Que esto no es Mont Ventoux
  • No, está claro! Pero a veces, quizás demasiadas, me gustaría pasar de todo y vivir en la luna.
  • Por el amor de Dios, usted ya vive en la luna.

Mientras los cálidos rayos acribillan nuestras espaldas y el paso ágil de Lía me agota, mi pensamiento alcanza una velocidad de crucero. No se por que, pero muchas personas piensan que soy contradictorio. Yo, por mi parte, no pienso nada. Pero hoy quiero hacerlo, igual es por que el calor me achicharra las neuronas. Decido que todo es simple, relativamente sencillo. Poseo una linea de pensamiento coherente.

  • Lía, cree que mi linea de pensamiento es coherente?
  • Que?? por favor, si hace un rato quería vivir en la luna.
  • Ya, pero no posee cierta coherencia interna?
  • Si usted lo dice.

No es una cuestión fácil discernir sobre uno mismo. Prefiero no hacerlo y disfrutar de cabellos al viento a la luz de la luna y otros placeres similares. Joder, me ha entrado polvo en los ojos! Y Lía a toda máquina.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

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Océano

“- Has tardado, te estaba esperando.- comenta el gato blanco.
– Ufff! Estaba terminando “Solaris” de Lem.- resopla el gato negro.
– Vaya por el dios de los gatos! El libro favorito del sr. Tonooi… si es que me voy a quedar solo.- termina el gato blanco.”

Hoy paseo solo. Todo parece estar en su sitio, pero he confundido la realidad y el deseo tantas veces… Me pregunto si soy líquido. Si de verdad he aprendido algo durante el camino recorrido.

La tarde de sol apagado me enfría un poco. Hoy no pienso en curvas, hoy retrocedo al ayer sufrido. Quizá ayer y hoy no sean conceptos lejanos en la mente. Me pregunto por qué siempre me han gustado las chicas surrealistas, dadaistas, cubistas, naïf y demás alternancias posibles. Por atracción a lo diferente, o tal vez porque la realidad me aterraba? Una realidad inventada por otros de profundas raíces que me atrapan y desarman. Una sociedad de valores cambiados que no comprendo, que puedo racionalizar pero nunca sentir como propia. Me gustaría vivir en un mundo más mutable; donde el dogma fluya hacia la curiosidad.

Mis recorridos con Gra, Lía y Silvia por distintos parajes, desde jardines japoneses hasta los senderos más yertos, me reconcilian con la tierra y la carnalidad. Con el deseo simple de amar lo terreno; pero lo cierto es que siempre suspiraré por el Océano.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi.

El ascensor azul

Solo tenía que subir en el ascensor azul para verla, estaba allí, en el séptimo… muy cerca. Eso lo supe mucho tiempo después, por aquel entonces solo utilizaba el ascensor para bajar… a los infiernos o al parque, tanto me daba, pero solo bajaba. Se llamaba Lía y nunca nos cruzamos en el ascensor azul.

Llegó un día en el que ella voló. No me di cuenta, estaba sumergido buscando sirenas; unas veces en las plazas de los mercados, otras… en la noche cerrada. Alguien me dijo una vez que las sirenas no existen. No me importó demasiado, tal vez porque nunca supe más que bucear.

Y llegó otro día, un día cualquiera, en el que me convertí en una gota de agua en medio de mi querido mar. Y allí sigo, mecido por olas que a veces parecen susurrar su nombre.

Estética

“- El sr. Tonooi se está mirando otra vez en el espejo.- Dice el gato blanco.
– A este paso pronto lo atravesará.- Responde el gato negro.
– Bueno, yo diría que ya lo ha hecho.- Concluye el gato negro.

Que paseo más maravilloso en compañía de la estupenda srta. Lía. Mismo sendero, mismo sol y sus siempre espléndidas curvas. Precisamente estaba absorto en ellas, en sus curvas, cuando me rondo una idea por la cabeza.
– Sabe srta. Lía, me emociona acompañar a las damas por la noche a sus casas, cederles el paso, a ser posible pagar la cuenta… ya sabe, esas pequeñas atenciones.
– No será usted un caballero trasnochado en estos tiempos que corren, algunas mujeres ya no comparten esas ideas y pueden tildarle de antiguo.- Respondió con una amplia sonrisa.
– Yo de antiguedades y moderneces no entiendo, para mi es una simple cuestión de estética.
– Si, ya me han comentado sus gatos que ha atravesado el espejo.
– Bah! Pequeños cotillas desvergonzados”

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

Física

“Andábamos Lía y yo disfrutando del tiempo relajado por senderos olvidados… divagando sobre la naturaleza humana y otros extraños conceptos; en realidad yo la miraba y solo podía pensar en si sería platónica, aristotélica u optaría por el humor de Aristófanes, también en invitarle a un “merlot”, que es un vino redondito que suele gustar a las chicas, cuando, alertado por un comentario suyo que capte mezclado entre mis tonterías, propuse que acaso fuéramos física.

Muy ateo yo, siempre había pensado que eramos esclavos de nuestras hormonas, feromonas y demás sustancias químicas sintetizadas por esa bella máquina cubierta de piel que somos. Entonces Lía y su melancólico estado devenido por un pensamiento recurrente, me soltó a bote pronto:

-Por mucho que gratifique, no puedes pasarte la vida dando mucho y recibiendo muy poco, a veces te quieres querer a ti misma.
-Eso es bueno, no digo yo que no, buscas una especie de contraprestación anímica, es natural, como la física.
-Como la física?
-Si, acción-reacción, somos física.

Nos miramos y reímos, pensando en la física, la química, la naturaleza, el alma y los problemas de abastecimiento emocional que necesitamos.”

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi