Complemento indirecto

“- Sabes algo de grámatica?- Pregunta el gato blanco.
– Deberíamos los gatos saber algo de eso?- Cuestiona el gato negro.
– Déjalo… es solo que uno que yo me se dice que es un complemento indirecto.- Termina el gato blanco.”

Acabo de dejar en la mesilla de noche un poemario de José Martí. El poeta y revolucionario cubano dijo muchas cosas. Supongo que si eres poeta revolucionario es lo normal.

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.” Estoy dándole vueltas a una de sus frases más célebres mientras me desperezo. Creo que trata sobre nuestra realización como seres humanos. No se… yo no he hecho nada de eso, pensándolo bien, lo más parecido que creo haber realizado ha sido pasear y apreciar jardines japoneses, cuidar de vez en cuando al hijo de la srta. Ma y mantener un blog de aquellas maneras… eso si, leer si que he leído. O sea que debo ser una especie de complemento indirecto.

En realidad no me importa demasiado ser un C.I., ya hay demasiada gente que anhela ser sujeto, verbo y predicado… yo, incluso me conformaría con ser un complemento circunstancial, claro que si las circustancias tienen curvas… mejor que mejor.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi.

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Progreso irracional

“- Hay que abandonar los prejuicios y abrazar la locura… La última novedad de nuestro querido sr. Tonooi.- Dice el gato blanco.
– Yo diría que eso no es ninguna novedad.- Replica el gato negro.
– Ya! También tienes razón.- termina el gato negro”

La tarde cae, el sol deja un último reflejo en los rasgados ojos de la srta. Anaís. Todo está en orden.

  • Sr. Tonooi… Que opina usted de los hombres buenos y razonables?
  • Me sorprende con esa pregunta amiga mía. Pero… si, algo pienso al respecto.
  • Y?
  • Bueno, quedando claro que yo eso de ser ser bueno y razonable no se exactamente con que parámetros se mide, le contestaría que son los que mantienen al mundo relativamente estable pues son más conformistas con lo que este les ofrece.
  • Ya.- Sonrie Anaís.- Y de los otros, de los que piensan de una manera más incorformista aunque solo sea por motivos egoistas… Que…?
  • Es usted una pequeña tramposa maniquea. Ahora bien, hipotéticamente hablando, no quiero caer en sus taimadas redes, diría que son los que producen los cambios, los que provocan el progreso o a veces el regreso.
  • Taimadas redes? Ya le vale. Entonces… que, hipotéticamente hablando, propondría?
  • Bueno, en estos tiempos peligrosos quizá algo de irracionalidad sea necesaria. De eso no me cabe duda alguna: el mundo tiene que cambiar.
  • Vaya… Según usted hacen falta más locos? Que raro es, de verdad!
  • Yo no he dicho eso… O si? No se… Pero un empujón si que necesitamos… De quien sea!

Las estrellas ya brillan y la suave brisa me acerca un agradable olor a canela y piel.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

Griegos

“- El sr. Tonooi dice que no encuentra el río donde se bañó ayer.- comenta el gato blanco.
– Eso es porque ha vuelto a leer a Heráclito.- Contesta el gato negro.
– Pues no le dejémos leer a Platón que no saldrá de la caverna.- Se ríe el gato blanco”

La srta. Anaís está confusa, dice que no siente que es ella misma, que está cambiando. Yo sigo viendo en ella una mujer de proporciones justas y una preciosa piel de luna.

La mañana es cálida para ser febrero y los rayos de un incipiente sol promenten un paseo agradable, sin embargo los pasos de Anaís no son hoy decididos, esas cosas se notan, y me temo preguntas.

– Sr. Tonooi… Usted cree que soy un tanto veleidosa?
– No se muy bien a que se refiere.- contesto un poco a la defensiva.
– Bueno, no se, a veces creo que cambio de opinión constantemente y eso se refleja en mis actos.
– Que ha desayunado esta mañana?
– Por favor… Le estoy hablando en serio.
– Ves esa piedra, ese árbol, el cielo? A cada instante se transforman, no son los mismos.
– Eso no me sirve de gran ayuda… Sabe?
– Ya… solo quiero decir que todo es un devenir y siempre hay momentos en nuestra vida en los que no estamos seguros de nada. Siga caminando e igual llega a algún sitio.
– La verdad es que no se por que le pregunto.

Como es natural en febrero, el tiempo cambia, el sol desaparece y empieza a hacer un poco de frío. Aceleramos el paso y mi amiga sonríe. Igual si que es un tanto veleidosa, pero mantiene un excelente estado de forma.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

El principio de los gatos

“Andábamos tranquilamente el sr. Kihara y yo, dilapidando nuestro abundante tiempo libre, cuando ante nuestras narices, se desarrollo una escena a todas luces imposible: dos gatos, uno negro y otro blanco, discutiendo acaloradamente sobre temas que no alcanzábamos a entender. El sr. Kihara se acercó con sorpresa y cautela a partes iguales… pero inmediatamente, con un giro improbable, los dos gatos se revolvieron hacia él, y le miraron desafiantes con sus gatunos ojos. Cuando el sr. Kihara intentó soltar su primera media palabra el gato negro le espetó: “Mire sr. Kihara no tenemos nada personal contra usted ni mucho menos contra el sr. Tonooi, pero hagan el favor de dejar ya de tocarnos “la cola”, si eso, claro está, no les supone demasiado inconveniente”. Mudo y lívido mi amigo retrocedió hacia mi, al tiempo que los dos felinos se escabullían por la maleza.

Kihara y yo regresamos lentamente, colapsados y todavía aturdidos, por el caminito que nos acercaba a el balneario donde nos recogíamos por unos días. Rumiábamos en el más absoluto de los silencios, que bien fuese cierto o bien fuera una alucinación a dúo, cuantas “colas” habría tocado nuestra bendita humanidad”

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

Océano

“- Has tardado, te estaba esperando.- comenta el gato blanco.
– Ufff! Estaba terminando “Solaris” de Lem.- resopla el gato negro.
– Vaya por el dios de los gatos! El libro favorito del sr. Tonooi… si es que me voy a quedar solo.- termina el gato blanco.”

Hoy paseo solo. Todo parece estar en su sitio, pero he confundido la realidad y el deseo tantas veces… Me pregunto si soy líquido. Si de verdad he aprendido algo durante el camino recorrido.

La tarde de sol apagado me enfría un poco. Hoy no pienso en curvas, hoy retrocedo al ayer sufrido. Quizá ayer y hoy no sean conceptos lejanos en la mente. Me pregunto por qué siempre me han gustado las chicas surrealistas, dadaistas, cubistas, naïf y demás alternancias posibles. Por atracción a lo diferente, o tal vez porque la realidad me aterraba? Una realidad inventada por otros de profundas raíces que me atrapan y desarman. Una sociedad de valores cambiados que no comprendo, que puedo racionalizar pero nunca sentir como propia. Me gustaría vivir en un mundo más mutable; donde el dogma fluya hacia la curiosidad.

Mis recorridos con Gra, Lía y Silvia por distintos parajes, desde jardines japoneses hasta los senderos más yertos, me reconcilian con la tierra y la carnalidad. Con el deseo simple de amar lo terreno; pero lo cierto es que siempre suspiraré por el Océano.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi.