Tiempo de verano

Mis pasos chapotean contra el agua cálida de la orilla. Luce un espléndido día de mar calmo, quizá lo necesite para apaciguarme un poco. Estoy un poco tenso, los últimos días han sido de locos. Mientras camino oigo “Summertime” de Annie Lennox en el iphone que me ha dejado mi hermano y veo cruzarse delante mío el bullicio de una mañana de domingo.

Gente de toda condición acompañan mi banda sonora formando imágenes cinematográficas. La suave brisa en la cara, las personas mudas… la música, todo forma parte de una perfecta composición. Acelero para mezclarme con el viento. Bebés, ancianos, hombres, mujeres, extranjeros, niños, gordos, flacos… pasan sobre mi y absorbo su belleza.

La playa es larga, al igual que mis días. Aprovecho para no sentir más que lo que oigo y veo. Los demonios esperan atrincherados. Que esperen, ya me acecharán más tarde. Tiempo de verano, no hay nada más en esta playa.

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Nubes de primavera I

Silvia

“En física cuántica la materia no existe”

El Dr. Andrés tiene un compromiso ineludible que le impedirá abrir la conferencia. Todas las miradas convergen en mi, todas me dicen: Silvia es tu hora, no puedes fallarnos. Desde este anuncio me agrando y me encojo, muchas veces al mismo tiempo. Nos jugamos  el prestigio y posiblemente la continuidad. Las subvenciones no llegan, si la conferencia falla puede que se cierre el grifo.

Durante los últimos días la actividad en el instituto ha sido frenética. No queremos dejar escapar ningún detalle. Las “XX jornadas internacionales de biología marina” son cruciales como ya he dicho y yo, dolorosamente novata, doy la conferencia de inauguración. Me han dado “la pastilla de los exámenes”. Un betabloqueante vamos. Ingerir antes de la exposición.

Está mañana el espejo refleja a otra Silvia. No estoy durmiendo bien estos días, hay motivos para ello, eso esta claro… pero aunque llevase cien días despierta se que esto no es una alucinación. Esa no soy yo. Nunca me he recogido el pelo con palillos japoneses, ni mi gesto es tan risueño y desde luego las mariposas no escapan de detrás de mi cuello. Cierro los ojos y me mojo la cara violentamente con agua fría varias veces… Ella sigue allí, ni siquiera sigue mis gestos… se da la vuelta, la mariposa se posa en su nuca y desaparece. Cuando la sustituyo veo reflejada la incredulidad.

Desde que apareció aquella mujer preguntando por Daniel respiro en una atmósfera distinta. Pequeños detalles que pasan desapercibidos hasta que los unes. Algo ha pasado. No me atrevo ni a pensarlo, pero  ronda por mi inconexa cabeza una idea, una estúpida idea que podría explicar algo: “La teoría M” que entre otras cosas postula que 2 partículas que han estado unidas siguen interconectadas, independientemente de la distancia que las separe. Y dichas partículas pueden visualizarse en más de un lugar al mismo tiempo… también en otros universos. Rechazo semejante disparate, me convenzo de que todo es una casualidad. La realidad es que ahora mismo tengo preocupaciones, lo más lógico es que todo sea fruto del agobio. De todas formas hubiera preferido no saber nada de la teoría de las branas. Que locura!! la física teórica nunca fue lo mío. Pero bien pensado la demostración empírica de la “Teoría M” sería la interactuación de 2 o más universos…  Qué hago divagando como una estúpida… Los nervios, los nervios y la falta de sueño está claro.

En el estrado solo veo un sinfín de rostros expectantes ante la “interesantísima” disertación sobre bioecología y conservación de mamíferos marinos. Soy demasiado joven para morir.

Al finalizar ligeros aplausos. He salido viva. Dejo de ser el foco de atención y me confundo con la gente mientras decelera el ritmo cardiaco. Veo a Fernando, el buscador de fondos perdidos… y no submarinos precisamente.

  • Silvia.- Ven te quiero presentar a alguien.

A su lado un hombre de sonrisa franca. Es alto… esos rasgos… Lo conozco. No! No lo conozco… esa media melena ondulada…

  • Daniel.- dice dirigiéndose a su invitado.- Esta es Silvia, nuestro brillante futuro, si los cantos de sirena no nos la arrebatan.
  • Mucho gusto, si me lo permite, magnífica exposición.- La voz de él… una voz peculiar. Dónde la he oído? No puedo saberlo. Recuerdos inexistentes de estos últimos días.
  • Encantada Da-niel.- Sonrío tímida y tartamudeo ligeramente, deseo que mi juventud pueda contener mi asombro.

Física, estética, metafísica y biología convergen en un mismo punto.