Andar el camino

“- Te vienes o te quedas?- Pregunta el gato blanco.
– Díficil decisión mi gatuno amigo.- Responde el gato negro.
– Gatuno amigo? Si los dos somos gatos… anda, no me seas humano y prepara las sardinas que nos vamos.- Finaliza el gato blanco.”

Bel fija su mirada en el vacío. El viento es fuerte al pie del acantilado. La composición de paisaje y mujer me hace temblar levemente. Aparentemente fuerte, aparentemente decidida, hoy, sin embargo, Bel parece dudar.

– Sr. Tonooi, cree usted que he hecho bien?
– Yo no creo nada por costumbre, bien lo sabe… pero si, no debe temer los cambios y a veces no queda otra.

La srta. Bel lo ha dejado todo y ha buscado refugio en un pequeño pueblo del sur donde se fusionan mar y montaña, un lugar tranquilo de preciosas calas y abruptos saltos. Seguramente encontrará más de lo que pueda haber dejado atrás. Hay un momento en tu vida que en el que debes olvidar los caminos ya recorridos, los que siempre te llevan al mismo lugar.

La observo quietamente provocándole un ligero temblor. No es mi intención, no importa, de inmediato recupera la compostura. Redescubro lo hermosa que es su sonrisa aunque a veces ella ni se de cuenta. Bel de formas decididas y espíritu inquieto.

– Sabe? Tengo dudas… últimamente me planteo mucho las cosas.
– Pues esa es una estupenda noticia.
– Usted cree?
– Que quiere que le diga… que acepte las cosas así, sin más? No amiga mía, el secreto del camino es recorrerlo con los sentidos alerta, empaparte de lo bello y de lo triste.
– Vaya! Otro día que no ha tomado su medicación. Es broma, puede que tenga razón.

El viento del acantilado hace bailar el hermoso cabello de la srta. Bel y yo suspiro por un poco de juventud.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi

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Melancolía

“-Tonooi está melancólico.- dice el gato blanco.
– Qué racha lleva! A mi el otro día me prohibió las sardinas.- contesta el gato negro.
– Tendremos que poner espejos de aluminio. A lo mejor así se queda en este mundo.- concluye el gato blanco.

La otra tarde paseé con mi querida Bel… es tan adorablemente caótica. Mis paseos con ella siempre son estimulantes, no porque sean por senderos deshabitados, que también, sino por abstracciones difusas y confusas. Porque a veces creo que nuestros idiomas se parecen y es esos momentos, cuando siento que realmente no estoy solo.”

Fragmentos de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi