Valentina

Colocó sus manos de mármol sobre mi tembloroso rostro y me besó. Lo hizo tan salvajemente como si un demonio se hubiera apoderado de ella, como si un impulso la obligase a devorarme. Yo había perdido la razón hace tiempo. Vivía por ella en un delirio desde hace tiempo del cual trataba de despertar sin ningún éxito. Esos pensamientos me paralizaban. Valentina sintió mi vacilación y se detuvo de golpe.

  • Te ocurre algo?
  • Sufro terriblemente.
  • Te he hecho daño?- Pregunto maliciosa.
  • No, no es eso, es que no quiero amarte si no estoy seguro de ti…
  • Es cierto que te encanta sufrir… Por qué no disfrutas ahora que soy tuya?

No puedo oírla sin dejar de darle la razón y me abandonan los sentidos. Siento su boca y sus manos por toda mi piel. El tiempo pasa muy lentamente y noto un hilo de sangre que se desliza por mi mano…

  • Me has arañado? – Pregunto con pereza.
  • No, creo que te he mordido.

No se hasta cuando durará está pasión que me desnuda. Ahora estoy con Valentina… mi camino va unido al suyo. Esa es la razón que siento.

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Primera vez

Ella se acercó muy despacio y rozó mis labios levemente, como jugando a quererme. Debí morir un poco. Se detuvieron mi pulso y respiración y mi mente se nubló. Se percató enseguida de mi azoramiento y con una sonrisa medio escondida me cogió de la mano… Jamás sentí nada como aquella primera vez.

Fragmento de “Levitaciones de un adolescente” del sr. Tonooi

Espiga

Una espiga rozando tu corazón
Una nueva sonrisa de tristeza
Hallada en tu rostro inmóvil

Un río desbocado en mis venas
Pasión cierta y certera de dos cuerpos…
La persistencia de ti me invade

Siento tus labios abstractos
Y ese perfume de vainilla en tu piel
En esta noche de cenizas de luna