Desayuno con el diablo

Esta mañana me he levantado con la firme convicción de vender mi alma al diablo a cambio de que resolviera un asunto para mi de suma importancia. Me ha respondido que ni hablar. Que tengo el alma muy desgastada para semejante propósito y que lo más que me podía ofrecer eran media docena de bricks de leche desnatada para el orfanato que hay en el barrio o a todo caso el amor de la septuagenaria del quinto. No le he replicado, para qué? El que sabe de estos negocios es él y ya está.

De todas formas me quedé un poco contrariado y al ver reflejada la desilusión en mis ojos me ha invitado a desayunar trompetas de la muerte y choricillos al “diablo” deliciosamente picantes.

Por lo menos he llegado a la conclusión de que es un excelente conversador y los chorizos estaban divinos.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

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Durabilidad

Nada mas despertarme he recibido una llamada de la srta. Ma en la cual me comunicaba su actual estado de felicidad al mismo tiempo que manifestaba sus dudas de si algo así le podía durar a ella. Impulsiva y en desorden, es lo que tiene mi joven amiga.

Por decirle algo, medio dormido que estaba, le he comentado que no se preocupe y disfrute de su momento que a la postre todo tiene un fin y que no importa tanto la durabilidad de las cosas. Tan solo hay que saber vivirlas.

No se si la he dejado muy convencida pero yo no tengo mermelada de mango para desayunar y ante tamaña desgracia me he acabado las deliciosas galletitas de mantequilla que me regaló mi hermana.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi

Conocimiento inútil

“- He oído por ahí que el sr. Tonooi sabe muchas cosas.- Dice el gato blanco.
– Es posible, pero seguro que menos del 5% sirve para algo.- Responde el gato negro.
– Si, es lo que el autodenomina “conocimiento inútil”.- Zanja el gato blanco.”

Puede que tenga alguna virtud. No me preocupa demasiado, con el tiempo he aprendido que lo único que importa es saber disfrutar de lo que eres y de lo que tienes. Y yo soy curioso y todavía disfruto de una excelente memoria.

Ya de bien joven estudiaba por mi cuenta las cosas más peregrinas; lo que me llamaba la atención por cualquier nimiedad. Este hecho, aparentemente inocente, me trajo no pocas discusiones con mis superiores en edad (Padres, tutores y demás jerarquía), pues descuidaba lo que ellos consideraban importante. Otros dirían que fui un mal estudiante.

El caso es que a mi manera acaparé ciertos conocimientos de los que solo sirven para los programas de “la 2” y que me han procurado una cierta reputación como tertuliano doméstico. Disfruto de este hecho. Las buenas conversaciones con una copa de vino son, para mi, uno de los mayores placeres de la vida. Y ya no digamos si mis contertulios poseen unas maravillosas curvas. De acuerdo, con el sr. Kihara también me conformo.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi.

Sentido del humor

Todas las mujeres con las que he salido tenían algo en común. Todas disfrutaban de un excelente sentido del humor: todas se reían de mi. Menos una que era ninfómana y la pobre ni siquiera tenía tiempo de reírse… pero esa es otra historia.

Ahora hace ya tiempo que desayuno solo y la verdad espero que no dure mucho. Que le voy a hacer si me encantan las risas.

Fragmento de “Desayunos entrópicos” del sr. Tonooi.

Andar el camino

“- Te vienes o te quedas?- Pregunta el gato blanco.
– Díficil decisión mi gatuno amigo.- Responde el gato negro.
– Gatuno amigo? Si los dos somos gatos… anda, no me seas humano y prepara las sardinas que nos vamos.- Finaliza el gato blanco.”

Bel fija su mirada en el vacío. El viento es fuerte al pie del acantilado. La composición de paisaje y mujer me hace temblar levemente. Aparentemente fuerte, aparentemente decidida, hoy, sin embargo, Bel parece dudar.

– Sr. Tonooi, cree usted que he hecho bien?
– Yo no creo nada por costumbre, bien lo sabe… pero si, no debe temer los cambios y a veces no queda otra.

La srta. Bel lo ha dejado todo y ha buscado refugio en un pequeño pueblo del sur donde se fusionan mar y montaña, un lugar tranquilo de preciosas calas y abruptos saltos. Seguramente encontrará más de lo que pueda haber dejado atrás. Hay un momento en tu vida que en el que debes olvidar los caminos ya recorridos, los que siempre te llevan al mismo lugar.

La observo quietamente provocándole un ligero temblor. No es mi intención, no importa, de inmediato recupera la compostura. Redescubro lo hermosa que es su sonrisa aunque a veces ella ni se de cuenta. Bel de formas decididas y espíritu inquieto.

– Sabe? Tengo dudas… últimamente me planteo mucho las cosas.
– Pues esa es una estupenda noticia.
– Usted cree?
– Que quiere que le diga… que acepte las cosas así, sin más? No amiga mía, el secreto del camino es recorrerlo con los sentidos alerta, empaparte de lo bello y de lo triste.
– Vaya! Otro día que no ha tomado su medicación. Es broma, puede que tenga razón.

El viento del acantilado hace bailar el hermoso cabello de la srta. Bel y yo suspiro por un poco de juventud.

Fragmento de “Una vida colapsada” del sr. Tonooi