No aprendimos a envejecer

Y no es que no te quiera
y no es que no me quieras

Es que nos hacemos viejos
y no hemos sabido dejar un hueco
Para reencontrarnos cuando el hastío aprieta

Y es que, amor mío, si tu y yo en algo somos iguales
Es en tener enrocada la inquietud en el alma

Como si al escrutar el amplio mar azul
Quisiéramos abarcarlo todo
De una sola y profunda mirada

Absenta

Me gustaría beber un trago de absenta contigo. La noche crecerá en tus labios verdes y no querremos dormir porque sabemos que despertar es un poco morir.

Habrá música en tu voz y te oiré toda la noche, de susurros a gritos, mordiéndonos el cuerpo y el alma hasta que la luna llore.

Y no querremos despertar, sumergidos en nuestro sueño líquido, acaso sintamos la vida herida como un día de desierto.