Pescadores

Solo tenemos 19 años y una vieja vespa con la que serpenteamos por las viejas carreteras. Subidos en ella siento su fuerte abrazo. Anochece y su mirada torna líquida, como si quisiera decir algo que nunca dice.

Es viernes y el bullicio de las calles nos despierta de nuestras ensoñaciones. Nunca se lo que piensa ella, pero yo no quiero seguir la estela marina de mi padre, y aquí solo veo un futuro de redes y cañas.

– María, nos tomamos una cerveza en lo de “Peppo”? He quedado allí con Tomasso.
– No, prefiero que me lleves a casa
– Solo será una.
– No Guido, no.

Al dejarla en su casa, un suave beso en la mejilla y su mirada líquida.

Vuelvo al viejo acantilado y recuerdo los días de paseos prohibidos, de viento y salitre intentando ver a la sirena de Tomasso mientras reíamos por cualquier tontería. La luz de la luna apenas ya me deja vislumbrar el pequeño puerto de barcas marchitas y la costa recortada se funde en un picado mortal con la mar.

Solo en un pueblo marinero se envejece así, sin darte apenas cuenta… Me revuelvo lentamente, echo un último vistazo y me alejo de allí.

Anuncios

Valentina

Colocó sus manos de mármol sobre mi tembloroso rostro y me besó. Lo hizo tan salvajemente como si un demonio se hubiera apoderado de ella, como si un impulso la obligase a devorarme. Yo había perdido la razón hace tiempo. Vivía por ella en un delirio desde hace tiempo del cual trataba de despertar sin ningún éxito. Esos pensamientos me paralizaban. Valentina sintió mi vacilación y se detuvo de golpe.

  • Te ocurre algo?
  • Sufro terriblemente.
  • Te he hecho daño?- Pregunto maliciosa.
  • No, no es eso, es que no quiero amarte si no estoy seguro de ti…
  • Es cierto que te encanta sufrir… Por qué no disfrutas ahora que soy tuya?

No puedo oírla sin dejar de darle la razón y me abandonan los sentidos. Siento su boca y sus manos por toda mi piel. El tiempo pasa muy lentamente y noto un hilo de sangre que se desliza por mi mano…

  • Me has arañado? – Pregunto con pereza.
  • No, creo que te he mordido.

No se hasta cuando durará está pasión que me desnuda. Ahora estoy con Valentina… mi camino va unido al suyo. Esa es la razón que siento.

Padre

“Soy el padre de la humanidad. Viajé en el tiempo y encontré a la “Eva mitocondrial”. Ella estaba muy dispuesta y yo recién afeitado… se me cepilló, después de un breve descanso y en contra de mis fuerzas se me tiró. Al acercarse la noche primigenia le hice el amor dulcemente pero fue muy rapidito, me tuve que ir por motivos personales.

Por eso en el mundo hay tanto pelo-cepillo, tirado y solo alguna buena persona.”

“Escritos apócrifos” de Gedeón IV “El viajero”.

Congreso poco filosófico

Soy un elegante asesino de mujeres delgadas. No voy a descubrir mi “modus operandi”, tan solo diré que su belleza se mantiene intacta… gélida tal vez, pero eso son cosas de la muerte.

Hoy se celebra en una ciudad distinta, las ciudades normales no suelen acoger este tipo de cosas, el 17º congreso de psicópatas asesinos. Me he puesto elegante. Es mi primera asistencia a un evento de este tipo, así que estoy un poco nervioso. Observo a mi alrededor y solo distingo rostros fríos y duros con miradas borrosas y dientes expectantes, da un poco de miedo. Me siento en una mesa rodeado de tipos aún más espeluznantes, al poco de oír sus bruscas y entrecortadas conversaciones me doy cuenta que he ido a parar a una mesa de descuartizadores.

Hago acopio de fuerzas y decido meter baza, nada más desafortunado. Comento que lo que hacen es estúpido, pues según la teoría de la holística que postula Aristóteles el todo es mayor que la suma de las partes. No les hace ni pizca de gracia. Supongo que no debí beber tanto Martini. Sos ojos de rojo ira se clavan en mi humilde persona… un largo e incomodo silencio, por llamarlo de alguna manera, y me despido atropelladamente… y aquí sigo tres días después, encerrado en este estúpido retrete.

Fragmento de “Memorias de un asesino” Anónimo (Hasta que me pillen)