Ausencia

Una vez pensé que las cosas eran simples, ahora sin embargo me tengo que alejar de tu olor y tu piel y no sé realmente por qué.

Mientras encadeno cigarrillos negros me refugio en mil versiones distintas del “Air” de Bach, recuerdo que fue la música que utilicé en mi boda, aunque no sé realmente con quien me casé. Desde luego no era tu piel, a mí estremecerme con el tacto no es que me pase a menudo. No eras tú.

Mi madre juega desdeñosamente al parchís con alguien que le hace compañía en la mesa de la cocina.

Los acordes y mis lágrimas caminan unidos… fragmento de pérdida. Y no es que no tequiera. Y no es que no me quieras. Tal vez solo sea que no queramos ser de esos que juegan calladamente al parchís cualquier aburrida tarde en los días de plomo.

Estoy cansado, acaso influya esto en mi melancolía, y la tristeza tiene belleza, pero el aire que inhalo ya no es tuyo y esa constante ahoga mi cuerpo. Pongo la música más alta, pero mi mente está gritando y no escucho sino tu ausencia. Hace calor y sudo sin ti. Antes pensaba que la vida era sencilla…

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