No aprendimos a envejecer

Y no es que no te quiera
y no es que no me quieras

Es que nos hacemos viejos
y no hemos sabido dejar un hueco
Para reencontrarnos cuando el hastío aprieta

Y es que, amor mío, si tu y yo en algo somos iguales
Es en tener enrocada la inquietud en el alma

Como si al escrutar el amplio mar azul
Quisiéramos abarcarlo todo
De una sola y profunda mirada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s