Fracasos cotidianos

No tengo por constumbre huir del fracaso, de hecho amo mis fracasos y a estas alturas de mi vida a lo que de verdad aspiro es estar a la altura de mi desengaño. No es que renuncie al éxito, pero suelo vivir entre los restos tristes de propósitos maravillosos que salieron mal.

Un elogio del fracaso? Tal vez. Pero lo verdaderamente importante es seguir caminando; en llano o por alambres, caminos espinosos, profundos, oscuros, luminosos, condenados, abiertos…

En cualquier caso se que voy a volver a fracasar. La duda radica en cuando. No se si detenerme a respirar un poco o volar directamente hacia un nuevo caos.

Creo que desayunaré chocolate amargo con miel. Lo veo muy adecuado para mi actual estado de ánimo.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

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