La chica reversible

Eres una chica reversible, como aquellas chaquetas que se pusieron de modo en los 70. No es que te pongas una peluca rubia, te vistas matadora y salgas a seducir de noche ni nada de eso. Tampoco creo que tengas algo de bipolar, a no ser que lo seas en secreto. En realidad ni siquiera eres reversible de verdad, es más bien el efecto que produces en mi.

Cuando te veo la primera vez, en un día cualquiera, siento agitación, un ligero calorcillo y algo de taquicardia. Seis meses ya con los mismo síntomas, y te llamo chica vodka porque siento como un trago de vodka helado perforando mi tráquea.

En la noche cerrada, saciada el ansia y acurrucada en mi sofá, te conviertes en la chica te, hubiese sido más acertada la metáfora del chocolate… pero no soy muy de chocolate caliente, entonces mi cuerpo no responde a más realidad que a la de saberse reconfortado, ya sabes, como esa taza de te acompañada de galletitas.

Así sigo, disfrutando día a día de tu dualidad vodka-te.

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