La niña luna

Estaba sentada sola en un banco de la plaza con las piernas recogidas entre sus brazos. De noche mientras las nubes tapaban las estrellas miraba al cielo, lo fotografíaba con ojos soñadores, tal vez algo tristes.

Todos los días, hacia las 2 de la madrugada la veía al salir de mi trabajo, no parecía tener miedo, a pesar de lo solitario del barrio, sentada en su banco. Nunca le dije nada, solo me creaba fantasías. Imaginaba que era una niña luna perdida esperando a alguien que jamás llegaría, con sus vaqueros rotos, su camiseta, la juventud de su piel y el corazón expectante.

A mi no me espera nadie desde hace años. Cruzo solitario las calles con pereza, leo de vez en cuando un libro, y poco más. Ver a la niña luna es ver un reflejo de mi en un espejo de tiempo. Pero solo son imaginaciones, ni se, ni sabré nada de ella. No quiero quebrar su silencio, acaso porque así rompería mi pequeña ilusión.

Mirar las estrellas y pensar que todo puede cambiar. Que un día tendré un beso y un suspiro, que todavía puede existir un cuerpo que acariciar. Jamás hablaré de ello a mis pocos amigos, de la quimera de mi mente, de mi sueño sordo.

Ayer deje una rosa en su banco durante su ausencia. Por la noche con sus piernas recogidas, la vi mirar la luna con la rosa en la mano.

Anuncios

2 thoughts on “La niña luna

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s