Ana y la luna

Siento como rozo el mar, un suave contacto de manos que para mi es eterno, su piel se graba en mi memoria. Solo son juegos infantiles para ella. A qué edad puede llegar el amor? Es una tortura ver como se ríe con los demás niños y sobretodo como mira a mi hermano Horacio. Se puede uno torturar con estas cosas a los 10 años? Por qué estoy mudo? Por qué solo busco consuelo en la luna?

Cuando llego por la tarde a casa me encierro en mi habitación y sueño. Sueño despierto porque dormido me asaltan oscuras pesadillas, despierto puedo soñar lo que quiera. Mi madre aún no ha vuelto, nunca se que hace hasta tan tarde, ya no me importa. Mi hermano y yo nos cuidamos solos desde hace tiempo, es un poco mayor que yo y por lo menos debe creerse que es Spider-man. No lo odio, pero me alejo. Creo que me estoy alejando de todo; menos de Ana y de la luna.

Ana y la luna, a veces me pregunto cual de las dos está más lejos. A ninguna de las dos les hablo, bueno, a la luna si, pero claro, no creo que me oiga y a Ana, lo justo para que no note que me suben los colores.

Los gritos me avisan que ha llegado mi madre. Siempre grita. Mi hermano Spidey se engallita, yo me refugio en mi cuarto, miro por la ventana y finjo que no oigo nada.

Mañana es mi cumpleaños, a lo mejor saco a bailar a Ana.

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