Regreso

Ulises no se conoce así mismo, él cree que si, pera la realidad es que no. Todas las mañanas besa a su mujer, desayuna frugalmente y se dirige al trabajo. Todas las tardes se queja de las diversas visicitudes que ocurren en el mundo, de los problemas del país y el trabajo y apenas nada más, acaso una cerveza fría de mirada vacía con charla insustancial. Todas las noches da un beso a su mujer y se duerme mirando al otro lado. Los fines de semana son ligeramente distintos, a veces van al centro comercial, aunque él, poco más hace que pasar la tarjeta. Y por la noche barbacoa, “American way of life” con unos anodinos amigos con los que habla de nada.

Una noche Ulises tuvo un sueño, soñó con mares, islas, cíclopes y sirenas, también con flores de loto. Al despertar se extraño mucho, él es un hombre serio, y los hombres serios no sueñan; sin embargo vio que su mujer era bonita y la beso con un poco, solo un poco, más de pasión. El desayuno le supo mejor y en el trabajo descubrió que algunos compañeros sonreían. Por la tarde aunque siguió quejándose de todo, no supo muy bien porque lo hacía. Por la noche empezó a enamorarse de su mujer, una extraña sensación estremeció todo su cuerpo al contemplarla, pero no la supo descifrar. Esa noche durmió inquieto y no se atrevió siquiera a mirarla, acurrucado en un extremo de la cama. El fin de semana, envalentonado, invitó a su desconocida mujer a un buen restaurante.

Ella deslumbraba; su melena roja ondulada, la sonrisa empezando a despertar, los ojos verdes aún jóvenes… la dulzura de su rostro. Dispuso para la ocasión un vestido corto azul francia de gasa que volteaba a su paso. Ulises apenas pudo contener su asombro.

La cena, la luz, el vino. Estaban en un mundo despierto y tímidamente empezaron a mirarse, casi no hablaron, no hacía falta en ese momento. Al salir, Ulises le cogió la mano, no recordaba que fuera tan suave, y caminaron lentamente.

  • Penélope, mi amor, tu me quieres?- Le pregunta con voz callada.
  • Eres mi alma.- Responde con ojos de agua.- He esperado tanto tiempo.
  • Esperado?. Lo siento yo…
  • Shhh!.- Dice con el índice en los labios y la mirada entornada. No digas nada, solo bésame.

El amanecer los descubrirá abrazados, piel sobre piel. El vestido de gasa en el suelo.

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