Pereza

El aire empapado de esta pequeña ciudad me provoca náuseas. Aquí, donde yacen mil sueños que ya no despertarán; la continuidad insoportable de los años así lo dicta.

Recuerdo cuando no fuimos a Amsterdam…las promesas y los besos cruzados en el jardín del viejo platanero, cada detalle…los preparativos, las risas…todo escapó. Todo invariablemente se me escurre entre los dedos como arena de desierto.

Ya con mis pequeñas heridas de juventud sanadas, hubieron mil sueños más. Roma, aquella oferta de trabajo que rechazé con fatal engreimiento. Silvia, Isabel…el amor, las estrellas… todo perdura en mi memoria de lo que no existió.

No podría decir que he sido absolutamente infeliz, pero en estas postreras horas, se que me he alimentado de una vacía y áspera neutralidad. Si al menos hubiera viajado como Emily, encerrada toda su vida en una vieja habitación, pero capaz de volar.

Ahora solo respiro aire contenido y espero. Nunca tuve alas, y eso me ha llevado a equivocarme tantas veces que me da pereza recordarlo…

2 thoughts on “Pereza

  1. Palagrafias 26 febrero, 2014 / 9:22 pm

    Bravo. Entre todos los pecados capitales es el que más… ( me da pereza continuar 😉 )
    Buen relato

    • tone kihara 27 febrero, 2014 / 11:10 am

      Perdón por el retraso, ya sabes… la pereza.
      Muchas gracias
      Saludos

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