Escarcha de invierno VIII

“La vida colapsada”

A las 5 de la madrugada nada importa. El viento tímido es la única discordancia en la perfección de esta noche vacía. El caos me acorrala, y aunque me muevo bien en él, hoy mis fuerzas menguan. Nuria ha desaparecido, hace ya cuatro días que volvió a la ciudad, según Javier estuvo muy alterada… discutieron varias veces. En el aeropuerto se despidieron sin más. Nadie ha vuelto a saber nada de ella. Se ha registrado lo que se tenía que registrar, se ha buscado donde había que hacerlo. Yo de procedimiento policial no se nada, pero la isla es muy pequeña, no creo que haya nada que reprocharles. No hay indicio alguno, ni asesinato, ni suicidio, ni nada… simplemente no está.

Todo es irreal a mi alrededor, nada más Silvia me reconforta, lo cual solo acrecienta mi confusión. Se rompe el equilibrio y sus trozos me ametrallan. En los escasos minutos que logro conciliar el sueño siempre la misma imagen recurrente:
veo a Silvia con su nuca descubriendo la pequeña mariposa, esta empieza a temblar, sus alas son lo primero que despegan de su cuerpo…finalmente la mariposa escapa de su bella cárcel y se posa suavemente en mi mano. Despierto agitado… desconcertado… asustado.

Me abrigo dispuesto a afrontar la noche oscura. Solo oigo mis pasos en la ciudad muerta. En una hora amanecerá, con la luz volverá la vida, todo seguirá su curso. Pero, qué curso sigo yo? Nuria me ha despertado. A qué? Para qué? Muero un poco por dentro al no saber, al no hallar explicación a su ausencia. Nuria… su reflejo turbador en mi mente, no es que quisiera acostarme con ella, por lo menos no todavía, simplemente quería oír su voz de burbujas, ver su sonrisa y su risa, querer estar con ella todo el día. A veces todo pasa demasiado rápido, movimientos circulares, pensamientos erráticos, todo mezclado en vaso largo y estalla el poco raciocinio que te queda, no es excusa, pero acaso podría explicar que en estas extrañas circunstancias, en estos jodidos momentos… Silvia. A veces solo quieres respirar y amar.

Son las 9, deambulando de madrugada y sin conciecia alguna llego al trabajo.

  • Daniel, buenos días. Te encuentras bien? Tienes mala pinta. Lo estás pasando mal, lo se… pero tienes que cuidarte. Sabes algo de Nuria.- Todo de sopetón, un buen desayuno.
  • Hola, buenos días… ya… me cuido, no te preocupes, solo una mala noche.
  • Te ha dado fuerte, eh! Amigo. Perdona, no tendría que haber dicho nada.
  • No te preocupes
  • Si me preocupo, tienes que hacer algo por ti. Daniel por favor!
  • De acuerdo, pero no se si soy yo quien decide.
  • Entonces ves a un médico, a un psiquiatra… algo… yo qué se? Llevas ya casi una semana de pena.

Tiene razón, pero no hay luz donde miro y mi obsesión por ella es creciente, pienso en saltar barreras, romper miedos, abrazarla y besar sus cálidos labios, acariciar su nuca, sentir su respiración.

  • Silvia no me encuentro bien…
  • Estás temblando. Vamos te llevo a urgencias. En 5 minutos estamos.

Todo es pánico. Mi vida se colapsa

2 thoughts on “Escarcha de invierno VIII

    • tone kihara 7 marzo, 2014 / 8:27 pm

      Muchas gracias Daniel y perdona por no contestarte antes. Todavía no se si me gustan los premios virtuales. De todos modos, gracias.
      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s