Escarcha de invierno VII

Nuria

“El tiempo no importa demasiado”

Una calle oscura y fría transitada por la desdicha. Estoy sola, los charcos que ha dejado la lluvia son barro crujiente, el humo de las chimeneas es denso y amargo. No es una calle de hoy, los pocos paseantes de mirada huidiza que se cruzan visten harapos malolientes y todo esta impregnado de un fuerte olor de cloaca. Siento en mi hombro la presión de una mano, me quedo lívida, mi corazón se dispara…

  • Siento haberla asustado señorita. Por favor tranquilízese…
  • Dónde estoy? Quién es usted?.- palabras atropelladas
  • Eso debería de saberlo usted.
  • Por favor no me joda
  • Tal vez no sea ningún lugar que usted suponga…

Me dejo arrastrar como un títere por callejuelas retorcidas, apenas iluminadas por la tenue luz de los candiles que traspasa los sucios cristales de las casas. Mi acompañante es alto, viste un gabán raído con solapas levantadas que le cubren el rostro. Un rostro que apenas puedo intuir, saca de un bolsillo una cajetilla blanca de cigarrillos. Mis pulsaciones disminuyen mientras intento comprender lo que sucede, este hombre posee un magnetismo tranquilizador, su tono de voz pausado actúa en mi como un mantra. Me atrevo a hablar.

  • Cigarrillos, aquí?
  • Si. No estamos en el pasado, si es eso lo que piensa.
  • Bueno…entonces?
  • Yo estoy aquí porque usted esta aquí. Ya lo comprenderá.
  • No puede ser más claro? Le he visto alguna vez? .- Es extraño pero me resulta familiar.
  • Es posible… pero creo que dentro de unos años. Sabe, el tiempo no importa demasiado.

Que esté tranquila no quiere decir que al mismo tiempo mi cordura no desaparezca. Se supone que debería estar en Faial, y sin embargo no importa el tiempo. Ayer mismo era lo único que me preocupaba…Es de locos.

Al girar una esquina para frente a un portal desconchado, el barro escarchado ya cubre nuestro calzado.

  • Ahí es. Ya llegamos.

Entramos en una vieja y mugrienta casa de una planta. Hay una chimenea con apenas brasas, siento un gélido viento recorriendo mi espalda. Es una estancia pequeña apenas amueblada con tres cochambrosas sillas. Los acordes de “Air” de Bach se filtran por una puerta lateral. Él me mira, sigo sin distinguir su rostro, me indica que traspase la misteriosa puerta.

  • Qué voy a encontrar detrás?
  • Por qué cree que suena Bach?
  • Es una de mis piezas favoritas de música barroca.
  • Eso forma parte de la respuesta.

Giro lentamente el pomo, la música se intensifica a medida que la puertucha cede con un horrible chirrido. Dentro el aire es sólido, apenas respiro, la música se intensifica y distingo mi propia sombra, una sombra dividida, angustiada, terrible. Terror!, siento verdadero pánico cuando ese ser intenta traspasarme, fusionarse conmigo. Mi cuerpo no reacciona, la música desaparece, solo oigo mi respiración jadeante… Luego nada.

Despierto en mi pequeño apartamento en Horta. Mi respiración se va acompasando, un sudor pegajoso y helado cubre todo mi cuerpo. No he soñado, ni se cuanto tiempo ha pasado, pero se lo que he visto… y tengo miedo.

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One thought on “Escarcha de invierno VII

  1. Maxx 18 febrero, 2014 / 9:50 pm

    Esto va bien. ? Quién se acerca primero?

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