Escarcha de invierno V

Nuria

“Los círculos asfixian”

Se me han escapado tres días, y ya no dispongo de demasiado tiempo, el dinero y el reportaje terminan. He visitado las otras islas de colores pero estaban pálidas, tal vez por el filtro acuoso de mis ojos, pues las fotos de Javier son de luz, eso tengo que reconocérselo.

Javier: alto, guapo, engreído y capullo. Dice que le faltan los negativos, si, se cree un alquimista y pasa de lo digital, no voy a entrar en eso, de fotografía ni idea. Pero su mirada es acusatoria… pero para que quiero yo sus dichosos negativos, acaso cree que voy a publicarlas como si fueran mías, menudo imbécil.

Y yo, yo qué? Pensando en Daniel como una niña celosa, caprichosa. Una bruma de ballenas me sacude y el olor y el sabor de salitre portuario me acompañan. Imágenes que creo para huir o certidumbre de que algo está cambiando en mi, de que despierto de mi letargo. Se me han escapado tres días para averiguarlo.

Desde la noche del avistamiento no he vuelto a saber nada de él. Tan solo un día… que puede pasar en un día? Ni siquiera me perturbaba la presencia de Silvia y puedo asegurar que la chica perturba. Tampoco me molestó la irrupción de Javier, ni me preocupó cuando dijo que teníamos que partir a San Miguel al día siguiente. La niebla solo se disipaba frente a su mirada y esta me engullía sin poder evitarlo y estaba bien así. Cuando dimos por finalizada la velada me acompaño a mi pequeño apartamento…Ni Daniel ni yo nos atrevimos… acaso una mirada ansiosa… una leve perturbación en nuestros cuerpos…unas bocas selladas por el miedo… si pudiera estar segura. La tensión estaba ahí, pero la dejamos escapar por la alcantarilla.

  • Que, guapa, me devuelves las fotos.
  • Mira Javier, estoy harta de tus gilipolleces, además, tienes fotos de sobra
  • Eres una tocapelotas histérica.
  • Vete a la mierda.

Un golpe de realidad me ha devuelto a mi sitio. Llevamos todo el día discutiendo. Javier, la gran mosca miraculos… Basta!! Aquí cada uno tiene lo suyo, tampoco yo he sido un angelito estos días con mis malditos cambios de humor. Mañana volvemos a Horta, a su puerto, a su viento, a sus piedras.

La lasitud del tiempo, esos minutos enraizados a la tierra, la discontinuidad…esa oscura monocromía; todo acabará mañana, estoy segura de ello. Si fuese más libre hubiera disfrutado, las islas son únicas, pero solo me llevo pequeños bosquejos de aquí, lo suficiente para el trabajo, pero no para el espíritu.

Acepte este trabajo porque tenía que salir del círculo, no te das cuenta pero el círculo se va estrechando, te va asfixiando. Ese círculo es el que me enmudeció ante Daniel, y el que no escuchó los cantos de sirena de Javier, esto daba igual, para mi es una sirena afónica, pero tal vez nuestra relación no hubiese sido tan complicada.

Por lo visto soy una persona circular, vuelvo al mismo punto invariablemente una y otra vez. Pero estoy dispuesta a romperlo, y mañana veré a Daniel.

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