Escarcha invierno II

Daniel

“La noche es apacible, la vida no”

Las cosas van perdiendo su sentido, durante muchos años nunca he sabido si lo que me contaba era verdad o mentira. Cuando el dolor subió más allá de mi cintura opté por salir, en realidad escapar, odio esa palabra pero fue lo que pasó. No miré hacia atrás. Me ofrecieron una vacante como biólogo marino en el Observatorio del Mar de Las azores y aquí estoy. De veras no me importa si me odia o no por ello, ya no.

Buscar sirenas en un mar contaminado es estúpido. He recuperado mi olvidada pasión por los paseos y con Silvia, mi joven compañera en este caos de organización que es la OMA, no tengo ningún problema, sinceramente da gusto trabajar con ella. Así que voy estabilizándome poco a poco y por suerte ya no necesito tanto el cuidado que me procura Silvia, su actividad fuera de horarios es agotadora… divina juventud.

Después de 3 meses en la isla ya me he hecho una pequeña composición de como funcionan por aquí las cosas. Buen tiempo todo el año y un poco de abrigo para las noches marineras que pueden ser cortas o largas. Naturaleza maravillosa, colores, ballenas, scooters para desplazarse… quizá las lagunas azules, no es una gran descripción, será porque ahora disfruto de las noches cortas, de trabajar, leer, pasear, alguna vez a lo de “Peter” y poco más. No gano demasiada dinero, pero vivo en hotel con cargo a mi queridísima agencia. En definitiva no me quejo, es un buen lugar para vacíar las emociones que arrastro.

Y está Javier, el fotógrafo de las 7 y 10. Dice que es insomne y le gustan los amaneceres. Comparto con él lo que comparten tíos jodidos. Visto lo visto, parece que vivimos el tiempo del fracaso… tengo mis opiniones al respecto.

  • Qué hacemos aquí mi estimado Javier?
  • Joder!! no se tu, yo fotos.
  • Ya, fotos de amaneceres no se…
  • Qué?
  • Quizá debieras probar con mujeres que les guste el “merlot”
  • Tu estás pillao

Es durante el tercer gin-tonic cuando aparece ella. La chica sin cascos y el genio abierto. Parece enfadada con el mundo, lo cual opino, que, aunque no es una buena opción, tiene mucho sentido.
No nos ha visto y no hago nada por hacernos notar. Es un concurso de bebedores silenciosos. Javier, de espaldas no la ha visto. No le digo nada. Nos levantamos para irnos.

  • Has visto a esa tía?
  • Guapa, verdad?
  • Guapa… está buenísima, le haría una foto.
  • Una foto, vale. Así te va, mejor invítala a un “merlot”
  • Joder tío! Que fijación con el dichoso vino. Crees que nos ha visto.
  • No, no lo creo. Anda vamos.

No lo sabemos, pero pronto seremos tres.

La noche es apacible, la vida no. Javier y yo nos despedimos. Seguramente no dormirá esta noche. Pienso en la chica, realmente es atractiva, pero lo que me llama la atención de ella es lo que esconde, lo que no puedo ver.

Tengo un mensaje de Silvia: mañana tenemos que observar a las ballenas.

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