Pupilas (Cuarto día. Ella)

Paisaje castellano de triste figura, acero y melancolía, parte de mí es esto, los infinitos campos. No quiero decir que no sea una persona razonablemente jovial, pero sí es cierto que esa tierra me deja un cierto poso de tristeza de cigarral, de decadencia de ciudad dormida, o más que dormida muerta. Nacer aquí es comprender la angustia de la pérdida, ese dolor congénito de tierra áspera.

Ayer se me fundió algo de pasado, de mi pasado de tierra árida, se deslizó un trozo de mi memoria por el hueco de su ausencia. Una niebla se apodera de mi vida en la isla, tal vez sea mejor así. Siento un dolor opaco penetrando en mi mente, un dolor que me grita, un dolor de realidad, de sombra, de pasado, acaso por ello olvido, quizá no deba volver a ese lugar de otro tiempo. Olvido y salgo a la calle.

La mañana curiosamente es espléndida para esta época del año, paseo tratando de poner ideas en claro, definitivamente me gustaría hacer un reportaje sobre La Bretaña,eso ahora no es importante, me cuesta concentrarme, está claro. Entraré en cualquier sitio y picaré algo, después llamaré a Max.

  • Max, soy yo, Nuria
  • Nuria! Joder, estaba preocupado
  • Ya, claro…Perdona, no se que me pasó…
  • Estás bien?
  • Si, si… no te preocupes estoy bien, me asfixiaba… no se como explicarlo, en unas horas vuelvo.
  • Vuelves? Dónde estás?
  • Fuera he cogido el primer tren… ya te cuento, tengo que colgar. Un beso
  • Un beso… Nu…

El hombre de ayer me mira y sonríe, ahora tiene rostro, es una persona o eso parece, pero se que es él. Gabardina, foulard y elegancia, menudo cabrón.

  • Vaya, le has cortado, no me parece de muy buena educación. No crees?
  • Joder!! Quien coño eres? Que quieres?. – Estoy cabreada, molesta o lo que quieras, pero ya no tiemblo, ya no hay contracción muscular.
  • Me alegro de no asustarte, no es para nada mi intención.
  • No me importa que sepas quien soy, ni siquiera me importa que sepas lo que pienso. Solo dime que coño eres!!
  • Perdona por haber interrumpido tu conversación, pero… No sería mejor tenerla en persona? Perdona tengo que irme, mi vida es muy ajetreada, sabes?

Le voy a replicar, pero ya no está. No estoy segura, pero creo que me esperaba algo de esto… y creo que no será la última vez que lo vea. Una cosa es cierta, todo el miedo y angustia de ayer han desaparecido. Las respuestas que esperen…Tengo que llamar a Max. Joder!! Móvil sin batería.

Viajo viva en el tren de las 8 y 55, 10 y 54 en Paris-Montparnasse. He cenado el típico sandwich de tren con una coca-cola. La estación está paralizada, el tiempo carece de dinámica. Realmente no se que ocurre, parece que solo yo me muevo con presteza, la relatividad supongo. Max… no pienso en que contarle, como explicar nada, tampoco sabría como hacerlo. Llego al hotel, jueves de otoño a las 11 de la noche, no hay nadie, quietud, subo apresurada a la habitación 207, la de Max, me dispongo a llamar, no hace falta, la puerta está entreabierta.

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