Pupilas (Tercer día. Él)

-Despierte… sr. Max, despierte por favor -dice el gato blanco.
-Mire sr. Max -continúa el gato negro -a nosotros no nos importa si usted duerme o está despierto, esas cosas solo le atañen a usted, hasta ahí llegamos… sabe? Pero si no despierta pronto puede ocurrir algo.

Las 9 y con gatos crípticos como despertador. Joder con los gatos! La verdad es que es tarde, despues de leer el relato estuve dándole vueltas al tema. Nuria quiere ser escritora, Marta es pintora, paralelismo ártistico. Una primera obra y una historia jodida… Se me ocurre que tiene que haber algo de autobiográfico en esto, no es que sea un experto, que a todas luces no lo soy, pero siento que Marta es el lastre que quiere soltar Nuria. Dejando a un lado mis pesquisas psicológicas, me ha gustado bastante, un poco lírico acaso, pero me ha gustado, tengo ganas de verla y decírselo. Gatos, relatos, palpitaciones y existencialismo, algo se mueve dentro de mi, algo que tiene que ver con una necesidad de verla y olerla, algo que creía que ya no pasaba.

Bajo lo más rápido que puedo a la cafetería, con la boca en posición de disparo. Pero en la pequeña y barroca sala solo quedan las últimas sombras de los clientes. Me quedo esperando un rato, no tengo hambre, por lo menos los cafés me los tomo con leche. No pasa nadie en tiempo, ni siquiera puedo emocionarme y desilusionarme con cada persona que aparezca. Al fin la llamo por teléfono, el tono se me hace eterno hasta que termina. Busco respuesta entre los empleados hasta que la jovencita recepcionista de piel caramelo me comenta que una mujer que puede ser ella ha pedido un taxi hace casi dos horas. Ahora pienso que los cafés, aunque sean con leche, no han sido muy buena idea.

Después de llamarla regularmente durante toda la mañana, afortunadamente no me acuerdo de la frecuencia, decido respirar. Iré a ver alguna exposición, en el Musée de la Grenouillère hay una conjunta de Monet y Renoir, que yo sepa estos no pintaban gatos. El museo está bastante cerca y me vendrá bien pasear, cierran a las 6 de la tarde, comeré algo cerca y me empaparé de impresiones.

La exposición es estupenda, pero entre cuadro y cuadro pienso en Nuria. Es extraño, no el hecho de que piense en ella, eso lo voy asumiendo, si no que nadie se va de hurtadillas a primera hora de la mañana. Entre estupor y vacío paso el resto de la tarde, apenas ribetes impresionistas me animan un poco. Al mismo tiempo me digo que todo tiene una explicación. El teléfono se le puede haber olvidado en la habitación con la urgencia de la partida, tampoco la conozco para intentar explicar sus motivaciones, ni siquiera se porque decidió ir a París. En realidad no tengo más remedio que esperar acontecimientos, aunque parecía tan interesada en mi opinión… Dejo el cerebro en gris y al salir del museo pido un taxi. Vaya por Dios, mi viejo amigo isleño y parco en palabras. Gatos, relatos, palpitaciones, existencialismo, huidas, impresionismo y taxistas. Definitivamente este no es un viaje normal, creo que es mejor que me vaya haciendo a la idea.

Cuando llego a mi habitación después de cenar un sandwich, me preparo un baño, doy un fuerte suspiro y me vuelvo a sumergir en el agua.

2 respuestas a “Pupilas (Tercer día. Él)

  1. Rotze Mardini 27 diciembre, 2013 / 5:42 am

    Llegando un poco tarde; estoy de vacaciones, pero aquí me tienes…
    Un fuerte abrazo.
    ¡Felices Fiestas!

    • tone kihara 27 diciembre, 2013 / 6:00 am

      De veras es un placer tenerte. Disfruta de tu Navidad blanca, con frío pero seguro que cálidas.
      Un beso

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