No aprendimos a envejecer

Y no es que no te quiera
y no es que no me quieras

Es que nos hacemos viejos
y no hemos sabido dejar un hueco
Para reencontrarnos cuando el hastío aprieta

Y es que, amor mío, si tu y yo en algo somos iguales
Es en tener enrocada la inquietud en el alma

Como si al escrutar el amplio mar azul
Quisiéramos abarcarlo todo
De una sola y profunda mirada

De negocios con el diablo

Esta mañana me he levantado con la firme convicción de vender mi alma al diablo a cambio de que resolviera un asunto para mi de suma importancia. Me ha respondido que ni hablar. Que tengo el alma muy desgastada para semejante propósito y que lo más que me podía ofrecer eran media docena de bricks de leche desnatada para el orfanato que hay en el barrio o a todo caso el amor de la septuagenaria del quinto. No le he replicado, para qué? El que sabe de estos negocios es él y ya está.

De todas formas me quedé un poco contrariado y al ver reflejada la desilusión en mis ojos me ha invitado a desayunar trompetas de la muerte y choricillos al “diablo” deliciosamente picantes.

Por lo menos he llegado a la conclusión de que es un excelente conversador y los chorizos estaban divinos.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi.

Sueños

Estaba soñando con Dios pero he desistido pues es una abstracción demasiado grande para mi pobre cerebro, así que he dispuesto en mi campo onírico a unas bellas hippies treintañeras, algo, por otro lado, mucho más saludable para mi higiene mental (Mi código ético-onírico no me permite bajar de las de 30).

Ya bajo el dulce sol de una tranquila playa californiana, la cosa prometía… Pero estaba claro que algo tenía que pasar, y pasó: De un autobús ha bajado una joven amish tapada de cuello a tobillos y ha descargado una tormenta. Las hippies huyendo y yo empapado.

Me he despertado pensando que pueda que no comprenda a Dios, pero Él si sabe apañarse para fastidiarme el día.

En fin, voy a desayunar yemas de santa Teresa con algo de secante* que me he traído del sueño.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi

* Forma de presentación del LSD

Absenta

Me gustaría beber un trago de absenta contigo. La noche crecerá en tus labios verdes y no querremos dormir porque sabemos que despertar es un poco morir.

Habrá música en tu voz y te oiré toda la noche, de susurros a gritos, mordiéndonos el cuerpo y el alma hasta que la luna llore.

Y no querremos despertar, sumergidos en nuestro sueño líquido, acaso sintamos la vida herida como un día de desierto.