Ausencia

Una vez pensé que las cosas eran simples, ahora sin embargo me tengo que alejar de tu olor y tu piel y no sé realmente por qué.

Mientras encadeno cigarrillos negros me refugio en mil versiones distintas del “Air” de Bach, recuerdo que fue la música que utilicé en mi boda, aunque no sé realmente con quien me casé. Desde luego no era tu piel, a mí estremecerme con el tacto no es que me pase a menudo. No eras tú.

Mi madre juega desdeñosamente al parchís con alguien que le hace compañía en la mesa de la cocina.

Los acordes y mis lágrimas caminan unidos… fragmento de pérdida. Y no es que no tequiera. Y no es que no me quieras. Tal vez solo sea que no queramos ser de esos que juegan calladamente al parchís cualquier aburrida tarde en los días de plomo.

Estoy cansado, acaso influya esto en mi melancolía, y la tristeza tiene belleza, pero el aire que inhalo ya no es tuyo y esa constante ahoga mi cuerpo. Pongo la música más alta, pero mi mente está gritando y no escucho sino tu ausencia. Hace calor y sudo sin ti. Antes pensaba que la vida era sencilla…

Elogio de la mentira

Sin mentira no cabe imaginar ninguna relación social, no cabe imaginar una sociedad en la que la mentira estuviera negada.

La mentira es un refugio en el que podemos hacer habitable el vivir en sociedad y relacionarnos con los demás. Permite que lo social funcione.

Es muy bella la verdad. Es muy necesaria la mentira. Es amoral? Tal vez, pero observa el mundo y piensa cuanto dudaría si solo existiera la verdad… Que por otra parte tiene mil caras. Son todas estas caras verdad?

Lo que demanda un elogio es que la mentira nos permite relacionarnos con los demás. Si no, en las relaciones sociales estaríamos completamente expuestos a los demás, seríamos totalmente transparentes, y eso es invivible.

No pretendo hacer una apología de la mentira, tan solo constatar que muchas veces es inevitable e incluso saludable.

Hay una tradición de condena moral de la mentira y eso va a acompañado de algo que no se dice tanto, que es una especie de proyecto político disciplinario, de tal forma que no debemos mentir, porque si lo hacemos, ocultamos algo. Sinceramente esto no siempre es así.

Hay que combatir esta histórica condena moral de la mentira. Y en muchos casos la línea que separa la verdad de la mentira es tan solo una percepción subjetiva de las personas.

Lingüística

Me interesa la lingüística. Creo que el lenguaje condiciona nuestro comportamiento.

Por ejemplo: si no existiese la palabra “guerra” es posible que fuéramos más pacíficos, y si no existiera la palabra “rencor” escaparíamos más fácilmente de nuesta propia cárcel.

Creo que voy a restringir poco a poco mi vocabulario… pero hoy me apetece desayunar sopa de letras.

Fragmento de “Pensamientos entrópicos a la hora del desayuno” del sr. Tonooi